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diseño de Susana Escarabajal Magaña

sábado, 26 de diciembre de 2015

He regresado

Camino tras la cara oculta de la luna, y en la penumbra de mi alma sopla la primera ráfaga de aire gélido que precede al más cruel de los inviernos. Así es como me siento. La desesperación no puede describirse con palabras sencillas.
No sé quién soy. No sé a dónde me conducen mis pasos. El pasado es una isla perdida en medio de un mar desaparecido hace tiempo, más allá de un nebuloso abismo de inconsciencia y olvido. El futuro es una yerma extensión de tierra desierta y helada al final de un largo camino plagado de obstáculos y de dudas.
Camino por tierras desconocidas en las que me siento como un intruso, a lo largo de un mundo que se me antoja demasiado extenso; un mundo poblado por gentes que hablan una lengua que no es la mía, y con las que no me siento identificado. Mi viaje tiene un único propósito: voy buscando el modo de regresar al lugar al que pertenezco.

Las palabras de un hombre atormentado por un pasado que no recuerda y por un presente hacia el que siente vergüenza y temor son perfectas para describir mis propios sentimientos hasta hace unos pocos meses. Desesperación, obstáculos, dudas; el deseo y la necesidad de regresar al lugar al que pertenezco. Un lugar llamado Thèramon.

Mi nombre es Bea, y mi obsesión son los dragones. Mi pasión, las letras. Mi necesidad, escribir.

Así me presenté ante ti hace ya algo más de cuatro años, con la timidez que me caracteriza, mi inexperiencia en el mundo blogger y esa ingenuidad que a veces es inocencia y a veces falta de confianza en mí misma, y a veces simplemente efectos de un Asperger que no sabía que existía y que responde a todas las dudas al tiempo que las neutraliza, porque por fin he comprendido por qué no parezco encajar en ningún sitio, por qué me resulta casi imposible socializar y por qué me cuesta un mundo aceptar los cambios, entre otras muchas cosas. En ese momento, emocionada como una niña y motivada por una persona del pasado que había regresado para recordarme que nací con un talento especial para la literatura, te hablé de mi Bloqueo, de cómo por fin lo había superado, y te presenté este mundo que durante años había seguido creciendo dentro de mi cabeza aunque no me viera capaz de llevarlo al papel, si bien afirmé convencida que el momento de volver a escribir había llegado, y durante un tiempo te demostré que así era. Tenía un sueño, sentía deseo, estaba llena de ilusión, amaba y creía. Y creaba. No podía dejar de crear.

No estaba preparada. El sueño se hizo añicos, el deseo murió ahogado por la traición, la ilusión desapareció, y sucumbí ante el poder de Skadûr, la Oscuridad que mora en los cielos y también en los corazones de los débiles. Me encerré en mí misma y dejé de escribir, como años atrás, de nuevo perdida la fe en los dioses y en el destino, en las personas, y en mí misma. Al principio dejé de responder a los comentarios que los compañeros de viaje iban dejando en cada entrada, pues no encontraba las fuerzas para comunicarme; después dejé de actualizar el blog, pues de nuevo había perdido la capacidad para hacerlo. Cuando quise retomarlo, hace ahora casi un año, el silencio de los compañeros de viaje me desalentó, y pensando que ya no quedaban compañeros ni lectores interesados en seguir conociendo Thèramon y leyendo fragmentos de sus historias no seguí subiendo capítulos de la historia nueva que tenía preparada. Thèramon cayó en el olvido.

Pero no es cierto, todavía quedan compañeros de viaje y lectores que esperan una historia completa. Puede que ya no vengan de visita, pero no dejan de recordarme que siguen ahí, que siguen esperando; durante los dos últimos años he estado luchando con fiereza para romper definitivamente el Bloqueo, hasta que lo he conseguido, me he dedicado a corregir novelas de otros para recuperar una rutina de trabajo y he estado escribiendo relatos que nada tenían que ver con Thèramon ni con la fantasía épica, pero gracias a ellos he conseguido encontrar el camino de regreso a mi mundo. Y durante todo este tiempo, los lectores de Thèramon han ido siguiendo mis avances y se han alegrado de mis progresos, que han ido muy despacio pero han dado sus frutos. Estoy aquí, estoy de vuelta. Y ya no voy a marcharme.

Este año he terminado de escribir una novela de la que he hablado brevemente en este blog, una novela a la que durante tres años he llamado Z, aunque ése no es su título. Bien, llamemos a las cosas por su nombre, aunque no pueda darte el título completo porque quiero que lo conozcas cuando te anuncie que se publica, si es que consigo mi propósito; de momento, ya he empezado a trabajar en una sinopsis y en una carta de presentación para empezar a llamar a las puertas de varias editoriales. VASL ha sido la historia que me ha mantenido alejada de Thèramon durante los últimos tres años, y la que necesitaba escribir para poder regresar a Thèramon. Ahora que la he terminado, que he derrotado a la Oscuridad que me mantenía lejos del teclado y de mis dragones, estoy preparada para volver a enfrentarme a la hoja en blanco y contarte todas esas historias que esperan en mi cabeza a que las deje salir.

No está siendo fácil. Ya no existe el bloqueo, eso es cierto, pero llevo demasiado tiempo alejada de mi mundo, de su mitología, de su origen, de su prosa épica y musical. Lo que he estado escribiendo hasta ahora tiene otro tono, otro estilo, y debo recuperar el tono que utilizo cuando entro en Thèramon antes de ponerme a escribir alguna de sus historias. Las tengo todas en mi cabeza, esperando el momento de manifestarse, todas ellas me atraen, quisiera contarlas todas a la vez; pero te soy sincera: ahora mismo lo que hay dentro de mi cabeza es un tanto caótico. Y luego está mi propia indecisión, que nace de la falta de ese deseo y de esa ilusión que me daba alas hace cuatro años. No sé qué personaje quiero ser, qué historia quiero vivir, así que no me decido por ninguna todavía. No obstante, sé que quiero quedarme aquí, y me da igual cuánto tarde en decidirme por una de esas historias, cuando logre averiguar qué aventura quiero vivir me sentaré a escribirla.

De momento, y para ir conectando con el ritmo y con el entorno, me he puesto a trabajar en el Origen de Thèramon. Lo que de momento se titula El Libro de los Dioses cuenta con cinco capítulos que en su momento publiqué en este mismo blog, y que he reunido en una página para que, si tienes interés o si ya los conoces y quieres refrescar tu memoria, puedas localizarlos enseguida pinchando en el enlace que te llevará a cada uno de ellos. Y te diré más: existe un sexto capítulo que pronto publicaré, un capítulo que he escrito estos días porque, como ya te he dicho, ha llegado el momento de volver a ser la laudaner de Thèramon y de dejar salir al dragón que llevo dentro.

Ignoro si sigues ahí, pero ya no me preocupa. Si no vienes de visita, o si vienes pero no dejas huella de tu paso, voy a seguir haciendo el viaje. Porque necesito escribir tanto como respirar, y necesito volver a volar junto a mis dragones y volver a amar y a creer, y a crear.

Bea quedó atrás, junto a las dudas y el miedo y la Oscuridad que me han mantenido inmóvil y agazapada dentro de mi cueva durante todo un ciclo. Dentro de cinco días cumplo años, empiezo mi sexto ciclo de vida, y lo empiezo cerrando puertas que ya no conducen a ningún sitio y abriendo otras que me llevan a mi destino.

Me llamo Bea Magaña, y soy una narradora de historias. Y soy un dragón. Y ha llegado el momento de salir de mi cueva, extender las alas y echar a volar.



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Por Susana © Registrado por Bea Magaña

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