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diseño de Susana Escarabajal Magaña

jueves, 14 de julio de 2011

El hombre que no es un hombre.

Superado el ataque de tristeza (un vacío de alegría, como dijo Jordi; o el ataque del peor de los demonios, como escribió Lala) vuelvo a vuestro lado con energías renovadas y con una nueva historia de Thèramon. Es un relato para contar al aire libre, bajo las estrellas, sentados alrededor de una hoguera, iluminados tan sólo por las llamas anaranjadas y por la luz plateada de la Luna Oculta que muy pocos somos capaces de ver pero que es tan real como los tres soles que recorren los cielos de Thèramon por gracia de los dioses que aman a todas sus criaturas y velan por ellas. Es una historia oscura, como la anterior que compartí con vosotros, compañeros de viaje, pero no la he elegido por el motivo que escogí la anterior, os aseguro que me siento llena de entusiasmo y de nuevo inmensamente feliz y optimista. Así que no vayáis a preocuparos innecesariamente. Sé que no estoy sola, sé que tengo vuestro cariño y vuestro apoyo, y la próxima vez será más fácil luchar contra ese demonio interior y vencerlo.
Hoy quiero presentaros al Hombre Oscuro, al Antagonista, al Adversario contra el que los héroes de Thèramon han de luchar a lo largo de las eras. Un ser que siempre es derrotado pero que nunca desaparece por completo, el servidor de la Sombra, la parte oscura de todo lo que existe.
Porque no todo es tan hermoso como parece, ni siquiera en un mundo bendecido por el poder de los dioses como es Thèramon.
Y porque después de haberos mostrado una primera imagen de Ogod, quien después será conocido como rey Cornell, Rodan Frais estaba reclamando sus quince minutos de gloria, y es mejor no contradecir al N'Ögard.

Bien, aquí está mi regalo.
Espero que lo disfrutéis, así como espero vuestra opinión. Sabéis que vuestra opinión es muy importante para mí. Si no os gusta, quiero saberlo.

         ©  Bea Magaña
          (Reservados todos los derechos)

         “Despertó y vio que el mundo estaba a oscuras.
     El silencio era tan denso que parecía metérsele en los oídos, y se preguntó si se encontraba en un mundo muerto. Su cuerpo, inmóvil como el de una estatua de sal, parecía apresado en el interior de una crisálida, y sentía en la boca un sabor salado y reseco. Le ardían los pulmones. No podía respirar, y se preguntó si estaría muerto. Su cerebro era un inmenso espacio vacío, un cielo negro sin estrellas, un desierto de ideas y de conocimientos. No había rastro de sentimientos en su corazón, pues carecía de corazón.
      Pero podía pensar; así pues, estaba vivo.
      Miró hacia arriba y no las vio. No había estrellas.
      ¿Dónde estoy? 
      Sollozó, y no le salieron lágrimas.
      He regresado. 
     Este pensamiento le hizo sentirse mejor.  No sabía por qué,  pero  era  importante.  El  hecho de haber regresado era muy importante.
      ¿Dónde he estado? 
    No recordaba nada. Había dormido durante mucho tiempo en el interior de un abismo. Süt Zäwasze. No reconocía el nombre, pero lo conocía. Conocía el lugar.
    Hizo un  gran esfuerzo y consiguió moverse.  Las manos, al final de sus brazos extendidos,  arañaron y rasgaron las paredes de su prisión, y por fin alcanzaron la superficie. Asomó la cabeza y vio. Esbozó una sonrisa. Había regresado. Sí, había regresado.
     El aire de la noche era gélido,  pero él no lo sintió a pesar de que estaba desnudo. Millares de estrellas le hacían guiños desde un cielo inmenso y lejano, saludándole... o acaso burlándose de él. Inalcanzables, imposible vengarse de ellas. Y ni siquiera sabía nombrarlas. No sabía nada. No sabía su propio nombre.
    Salió arrastrándose de aquel foso y se tumbó de espaldas sobre la arena helada.  Durante varios minutos,  se limitó a disfrutar del simple placer de respirar. Escupió arena; sacudió la cabeza y la arena voló en cien direcciones desde su cabello oscuro y abundante; se pasó las manos por el cuerpo y una imagen inquietante se instaló en su cabeza. Dasn Baustal. La desechó con un gruñido de irritación. Él no era una estatua de arena. Él estaba vivo. Se puso en pie y observó el mundo como un rey observaría sus tierras, con gozo, con orgullo. Podía ser suyo. Para eso había regresado.
       ―Es el momento dijo, y el sonido de su propia voz le asustó. Lo repitió en voz baja, hasta que se hubo acostumbrado a su voz y a las palabras. Era muy fácil vencer al temor.
       Algo le dijo que también era muy fácil sembrar el temor y hacerlo crecer.
       ―Es el momento ―repitió, y lanzó una breve carcajada. Ya no le asustaba el eco de su voz en aquel lugar desierto.
      El momento había llegado.  Y una palabra en su mente:  Korceler.  Ignoraba qué significaba,  pero era importante.  Era la única palabra que se había traído de aquel lugar en el que había sido obligado a esconderse. Poco a poco, se dijo. Con el tiempo, recordaría. No era la primera vez.
      Pero no comprendía nada.  Era un hombre adulto,  y era como un recién nacido.  Tendría que aprenderlo todo de nuevo. Tendría que recordar. No podría hacerlo solo. ¿De dónde vendría la ayuda?
       ―N'Ögard.
    Aquella  palabra, traída por el viento. Su corazón se encendió. Recordó que no tenía corazón,  pero no desapareció el calor, y se dijo que podía llamarlo felicidad. Algo se aproximaba. La ayuda que había pedido, tal vez... Sintió un poco de miedo, porque no podía ver, aún no podía ver. Alguna vez había podido, y estaba seguro de que recuperaría este poder. Sin embargo, aún no...
       No importa, se dijo. Esperaré, dejaré que venga. Todo llegará. 
     Miró hacia el suelo y vio de dónde procedía el  sonido que le había  alarmado.  La serpiente se enroscó  en una de sus piernas haciendo sonar el cascabel que tenía al extremo de su cola. Se agachó y la cogió con una mano, sintiendo más curiosidad que aprensión. La miró a los ojos durante un minuto. No gritó cuando los afilados colmillos se le clavaron en el hombro. No sintió dolor. Una sacudida recorrió su cuerpo, y de su boca se escapó un poco de líquido verdoso. Se dejó caer sentado y cerró los ojos. Se estaba adormeciendo. Volvía a los Abismos del Silencio. Pero sólo por un momento esta vez.
       Cuando el crótalo vio la sonrisa del hombre,  cayó muerto sobre su regazo.
       El viento sopló y revolvió sus cabellos oscuros,  llenándolos de arena seca.
       Cayó de espaldas.
       Las estrellas titilaron, pero él ya no las veía.
       Se hizo el silencio, y escuchó, sabiendo que en el silencio se ocultan las grandes verdades.
       Ya dormido, se enroscó como un bebé nonato en el seno de su madre. Pero él no había nacido de mujer alguna.
       Las estrellas se fueron apagando sobre su cabeza, silenciosas e inadvertidas.
       Cerca del alba,  tres sombras se acercaron sigilosas a él y le rodearon,  llenas de curiosidad,  le observaron.
       ―N'Ögard ―susurró una de ellas, y el viento se llevó esa palabra en su seno.
       Las tres sombras asintieron.  Después de un largo rato, alzaron el cuerpo dormido y se lo llevaron de allí.”


Feliz fin de semana, compañeros de viaje.
Que los dioses os bendigan y os protejan, y que me concedan la gracia de teneros siempre a mi lado. No sé qué sería de mí sin vosotros.

14 comentarios:

  1. Guau. Desde luego este fragmento no tiene desperdicio... Es inquietante y misterioso, con una carga emocional justa y un final que te deja con el corazón en un puño y la mirada fija en la pantalla, buscando más letras.
    Muchas gracias por dejarnos atisbar un poquito más en esta novela que promete causarnos taquicardías severas :P
    Un beso, guapa, y buen fin de semana a ti también :D

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  2. Genial, Bea. Al mismo nivel que "el hombre que es más que un hombre"; me ha encantado, esa es la verdad.
    Hay mucho más ritmo que en el prólogo y expresas muy bien las sensaciones, los pensamientos del protagonista.
    Las incógnitas y el misterio siguen latentes en cada párrafo; al tiempo que desvelas un poco y satisfaces la curiosidad del lector.
    Sólo una pega: ¿por qué tan cortos? Se acaban en seguida y te quedas con el regusto de querer más y más.
    Es un buen regalo, compañera de viaje; gracias. Te debo un fuerte abrazo.

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  3. Magnífica como siempre, Bea!!!
    Me encanta como te expresas porque cuando lees es muy fácil abstraerte de lo que te rodea para "viajar" a ese momento que describes.
    Es todo muy sensorial o algo así, no sé si me explico...
    Un beso!!!

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  4. Muy bien. Ahora puedo afirmarlo con la rotundidad que se merece: Has encontrado TU HISTORIA, esa que nos roba el alma, noches de sueño, el apetito... pero que a cambio nos compensa con la enorme, inmensa, satisfactoria sensación de un trabajo exquisito, hecho a medida de los amantes del género fantástico, entre los que ya me cuento gracias a tu hermosísima prosa. Felicidades, cielo; yo que te he leído desde hace tantos años, yo, que siempre he confiado en ti, incluso cuando escribías historias que no acababan muy bien de encajar contigo, hoy te digo. Thèramon es un tesoro. Y ya sé que no soy la única, ni digo nada que muchos no sepan ya, pero necesitaba un relato como éste o más bien ESTE RELATO en particular para confirmarlo sin dejar lugar a la más mínima duda. SIGUE ADELANTE, no desfallezcas, estamos contigo, con tu historia, con tus personajes, con tu mundo personalísimo. Quiero Thèramon en papel, pero sé que un trabajo así no se hace en un día ni se improvisa en unas horas. Sé que requiere días, semanas y meses de concentración y esfuerzo. De paciencia y tesón, pero eso a ti, cariño, te sobra. Y claro, no podía acabar este comentario sin agradecerte que hayas compartido con nosotros un cachito de tu talento y buen hacer. El éxito genera en el autor grandes dosis de responsabilidad, pues cuánto más grande sea, más se le exigirá. Sin embargo, yo confío en que trocito a trocito, página a página, y novela a novela, puedas enriquecer nuestras vidas. Te voy siguiendo, lo sabes... y ya QUIERO MÁS!!!!!

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  5. Estoy totalmente de acuerdo con Julia, yo que he tenído la oportunidad de leer una antigua novela tuya, te digo que Tharemon se ajusta a tu medida y te hace brillar como escritora. Pienso que cada escritor tiene "su gran historia" que contar, al margen de otras. Y la tuya es Tharemon xd.
    Por cierto un relato magnifico como siempre, el lugar que describes parece un lugar muy triste y sombrío. Siento la angustia a travez del protagonista y me recuerda a ese abismo particular en el cual a veces sentimos estar. Pero ahora te digo, (y me pongo seria) ¿cómo se puede tener tan mala leche de cortar el relajo en lo mejor? grgrgrgrgr espero que la siguiente historia que cuelges sea la continuación de "el hombre que es más que un hombre" porque de lo contrario voy a lleida y te mato xd. Jooo es que me quedé con las ganas de saber adónde se lo van a llevar y que planes le tienen reservados. Lo dicho, eres perversa.

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  6. El ritmo del relato es casi perfecto, adecuado al clima que se quiere crear (aunque para mí sobra alguna repetición). También consigues que el lector quiera más, como queda claro en los comentarios anteriores. Así que estás consiguiendo, poco a poco, que me aficione al género fantástico. Y sigo a la espera de nuevas entregas.

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  7. De vuelta de un fin de semana muy intenso, me encuentro con vuestras opiniones, compañeros de viaje, y creo que empiezo a comprender muchas cosas. Hoy mis Musas tienen más claro el camino a seguir. Os doy las gracias.
    Y os daré mucho más, lo prometo. Dadme tiempo, ahora no dispongo de mucho. La continuación de este relato es más larga, y la pondré entera. ¡Cómo iba a defraudar a tan magníficos compañeros y amigos!

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  8. ´¿Cómo lo haces, mi niña, para conseguir que mi mente vuele y se mueva al ritmo de esta historia? ¿Cómo has logrado que las palabras formen una danza en mi cabeza? No tengo gran cosa que decir. Muchos compañeros de viaje ya han dado su opinión por mí.
    ¡Cuánta belleza! ¡Cuánta intriga! ¡Cuántas ganas de más...!
    Vamos coñoooooooo!!!! Ponte a ello ya, que se me ha quedado en un colmillo.
    Besines!!!
    Laura Nuño

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  9. Sin palabras, Bea. M has dejado sin palabras. Sin lugar a dudas te expresas en el tono adecuado que requiere el género fantástico. Un género que a mí personalmente se me escapa. Imaginar mundos diferentes requiere unas dosis de imaginación tremendas...aunque en realidad, hay muchos mundos, pero todos están en este. Un saludo, Pelagio.

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  10. Mi Lala, te he dejado un nuevo bocado, espero que lo dsifrutes. Ahora me voy a Los ocultos, que se me está acumulando la faena. (Bieen, dos relatos para empezar bien el finde!!!)

    Diego, gracias por dejar huella de tu paso. Te vuelvo a animar a que nos dejes aquí el enlace a tu blog. No te hagas de rogar!

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  11. Soy una persona obsesiva y cuando algo se me mete en la cabeza no descanso hasta terminarlo. Aún así, hoy he hecho una parada para regresara Théramon, y no me arrepiento. Tengo debilidad por los personajes malvados y oscuros, por los malos de la historia. Por lo que este relato, me ha gustado especialmente.
    Tienes muchos dones, Bea. Tu imaginación es envidiable, tu forma de narrar engancha y te hace querer más, no me cansaré de repetirlo.
    No soy experta en literatura fantástica ni mucho menos, pero leo este género desde siempre, me gusta con locura. Y para mi, no tienes que envidiarle nada a ninguno de los grandes. Te auguro grandes logros.
    Muchos besos, mi niña!!!!

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  12. Gracias, María, lo cierto es que yo adoro a los personajes nobles y de corazón puro, pero a veces creo que me paso de ñoña con ellos; eso no me pasa cuando escribo sobre los malos. Va a ser que mis Musas tienen predilección por el lado oscuro de todas las criaturas.
    Aunque me queda la duda de si has leído sólo este relato o el capítulo entero, ¿por qué no dejar el comentario en la nueva entrada? Ah, quizás es que no lo has leído! En ese caso, espero haberte sorprendido.
    Besos, mi niña!!

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  13. Bea no quiero que me tomes por van Gaal pero hay que ser positivos, no siempre pero cuando podamos.Describas a un personaje malo o a uno bueno, siendo ésta una novela épica, donde por tanto has de demostrar tu brillante capacidad para el lirismo, habrás de alternar lo bello con lo sublime. El malo puede ser descrito bellamente también, no es lo mismo lo bello que lo bueno como demostró Kant; de la misma manera, te está permitido describir lo bueno de forma sublime: ya sabes, esa característica del arte que impone respeto y que sugiere una magnitud que sobrepasa la medida que somos capaces de concebir sin perturbarnos, para eso, lo bueno tiene que dar un poquito de miedo pero quien ha leído la Biblia o cualquier otro texto religioso sabe que es posible. No digo que hables de dioses de amor pero coléricos, no, pero si por ejemplo amar es algo que se asocia a los buenos, ¿no es fuente infinita de temores también? Perdona Bea por mi perorata de profesor Cebolleta pero no me ha gustado llegar a la existencia de mano de mi madre y darme cuenta muy pronto de que hay gente a la que no importa hacer daño a otros. Por eso ahora que tengo muy claras las cosas donde quiera que esté si lo veo necesario intento defender la causa del Bien. Lo único que he querido decirte es que el Mal puede ganarnos muchas batallas pero no es en nada superior al Bien, tu puedes también transmitirlo en tu embriagadora novela. Un beso muy grande, Bea, eres buena y sublime.

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  14. Perturbador cuanto menos... deseando ver como continua. Me tienes cautivada, Bea.

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Viajeros de tierras lejanas, amigos de siempre, vuestra visita nos alegra y vuestra opinión nos ayuda, recordad que cada vez que dejáis huella de vuestro paso, Thèramon crece.

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