jueves, 21 de julio de 2011

El extraño que llegó del desierto

El camino del héroe es un camino solitario. Eso dicen. Eso es lo que leemos en la mayoría de las historias. El héroe ha de hacer su viaje solo, y solo ha de alcanzar su destino, para probar su valía ante los dioses. A lo largo del viaje, el héroe encontrará amigos que le ayudarán, así como enemigos que intentarán detenerle. Algunos amigos le acompañarán hasta el final de su aventura. Llegará a conocer el poder de la amistad, el honor, la confianza, llegará a amar y a sufrir por aquéllos a los que ama, a veces llorará, otras veces será dichoso. Pero en última instancia, cuando llegue el momento de enfrentarse a su adversario, probablemente estará solo. Y así ha de ser. Nacido para proteger, no para amar, ése es el destino de un Korceler.
Pensaréis que es un destino muy triste.
¿Pero qué hay del Enemigo? ¿No es acaso su camino mucho más triste, mucho más solitario? El adversario suele encontrar aliados que luchen en su nombre, pero por lo general no llega a hacer amigos. Su poder de convocatoria se basa en el terror, en la dominación, no suele confiar en nadie, no llega a amar a aquéllos a los que utiliza. El servidor de la Sombra da mucho miedo, pero también es digno de compasión, aunque despreciaría nuestra compasión, no os quepa la menor duda.

Hoy os dejo la continuación del despertar del N'Ögard. Disfrutadla, si es posible, y opinad, os lo ruego.
Basta ya de divagar. Es hora de leer.




     © Bea Magaña
     (Reservados todos los derechos)

      "Soñó. En su sueño, la serpiente era tan grande como un hombre corpulento, y él tan pequeño como un mísero gusano, pero no tenía miedo de ella, pues era fuerte. Llevaba dentro su veneno, y éste le volvía poderoso. Empezó a recordar. Hizo preguntas, y la serpiente le dijo muchas cosas interesantes. Había pasado demasiado tiempo dormido. Le quedaba un largo camino por recorrer.
      ―¿Por qué estoy aquí?
      La serpiente le siseó la respuesta. N'Ögard, le dijo, ése eres tú. Korceler, continuó. Ésa es tu misión.
      Pero él no comprendía por qué había despertado en aquel lugar.
      La serpiente habló de nuevo.
      Cuando abrió los ojos, había aprendido lo que era el odio.
     Recordaba cosas, no todas las que habría deseado, pero algunas. Habían transcurrido más de cincuenta años. Algunas palabras en su memoria. Aliados. Venganza. Palabras sueltas que aún no significaban nada para él. Pero sentía el poder que latía en sus venas. El descanso le había sentado bien. Tenía hambre. Y muchas preguntas que no podía hacerle a nadie, pues estaba solo.
      Cuando abrió los ojos, las vio. Y supo que podía conseguirlo.
     Eran tres, vestidas con viejas túnicas negras que dejaban a la vista tan sólo sus rostros. Eran tan pequeñas como niños que aún no han abandonado la infancia, y tan viejas como el tiempo. Se parecían tanto que era imposible distinguirlas, decían que eran hermanas. Se hacían llamar Darunii Madasn. Las Brujas Negras de las Arenas. Su piel oscura estaba surcada de arrugas y sus voces eran secas y cascadas; parecían momias resecas que se movieran como espectros por un mundo deshabitado. Vivían en el desierto desde tiempos inmemoriales, y eran sabias, además de poderosas. Le conocían. Ellas lo conocían todo.
    Le alimentaron y le vistieron, solícitas y atentas como madres inexpertas o amantes deseosas. Le hicieron infinidad de preguntas a las que él no supo responder, y contestaron sólo a algunas de las que él formuló. No quisieron hablarle del pasado, pues le correspondía a él recordar, y se negaron a mostrarle el futuro, argumentando que él debía escribir el suyo propio. Estaban a su lado en todo momento, vigilando sus pasos, que no guiándolos; sobreprotegiéndole a veces, ignorándole otras, a pesar de que le observaban desde lejos. Eran extrañas, y nada le pedían a cambio de sus cuidados. Eran viejas y de aspecto asexuado, pero él se sentía turbado cuando alguna de ellas le tocaba. Acomodaron un lecho para él, en el que dormía solo cada noche; y sin embargo le visitaban con frecuencia mientras dormía y recordaba por medio de los sueños. Nada le exigían, nada le explicaban. N'Ögard era su título, y un interrogante el destino que a él iba ligado. Las Darunii Madasn callaban, y él tardaba en aprender.
      Pero le explicaron muchas otras cosas, de igual modo que alguien experimentado y paciente se las explicaría a un niño, le enseñaron las palabras, la música, los números, le educaron sin tratar de guiarle, pues él debía escoger su camino, le iniciaron en la magia, en el amor y en la lucha, le alimentaron, le convirtieron en un recipiente lleno, en algo parecido a lo que una vez había sido. Le hablaron de los secretos de Sàaräni-Erye, de sus moradores, le describieron a los Hijos de las Arenas y a los Dragones Rojos, le recordaron la existencia de tribus que una vez había conocido y de ciudades perdidas que una vez había visitado. Le hablaron del Laberinto de las Mil Puertas, un viejo templo de arena escondido en el corazón del desierto, le indicaron el modo de entrar en él, le advirtieron de que la puerta sólo se abriría cuando las Arenas del Tiempo se agitaran; el Espejo de Piedra le llamaría entonces, y en él vería su destino.
   Durante lunas disfrutó de su hospitalidad, se hizo fuerte entre ellas, recordó y aprendió, y su poder se despertó. Descubrió que podía hacer que sucedieran cosas con sólo desearlas. Algunas veces le parecía que podía ver dentro de las mentes de las tres ancianas. Ellas sabían más de lo que decían. Adivinó que no callaban por gusto, tampoco por maldad; las Darunii Madasn se hallaban más allá del Bien y del Mal. Le ocultaban información porque no debían interferir en su destino, ni participar en sus decisiones. Él mismo escogería el camino que quería tomar, cuando le llegara el momento de enfrentarse al Espejo del Destino.
     Y por fin llegó el día, y se encaminó allí solo, vestido con una larga túnica negra y desarmado, llegó al mismo corazón de Sàaräni-Erye, invocó a las Arenas del Tiempo, que se agitaron bajo sus órdenes, el Laberinto de las Mil Puertas surgió ante él cual espejismo, pero tangible, la puerta del arcano templo se abrió, y él entró sin temor. El Espejo de Piedra le mostró su destino.
      Y él, que de nuevo recordaba su nombre, lo aceptó de buen grado.


      Las tres ancianas esperaban junto a la puerta de la cueva en la que vivían, ocupadas en sus tareas cotidianas, sentadas alrededor de una hoguera extinta. No mostraban curiosidad o impaciencia, porque sabían lo que estaba sucediendo en el corazón del desierto. Las Arenas del Tiempo se habían agitado, lo que estaba escrito se cumplía, la historia se repetía una vez más. Pronto, él regresaría, y se despedirían. Le habían enseñado cuanto precisaba saber. Ya no las necesitaba. Ahora, él elegiría su camino y las dejaría atrás.
      Lejos de Sàaräni-Erye, más allá de las Montañas Dormidas, el Korceler estaba mirando en el Espejo de la Fuente. Las tres ancianas lo sabían, conocían lo que ocurría en todo momento en cada lugar de Thèramon. Podían ver a través de paredes y puertas, a través de leguas, a través de las murallas mágicas. Dentro del Laberinto de las Mil Puertas, el N'Ögard miraba en el Espejo de Piedra. Veía su pasado, como su igual lo veía en el mismo momento, conocería su destino. Ambos lo conocerían.
      Rodan Frais, pues ése era el nombre del N'Ögard, el nombre que tenía en esta ocasión, ignoraba cuánto tiempo llevaba viviendo en el hogar de las Darunii Madasn, y sin duda se habría sorprendido mucho si ellas le dijeran que habían transcurrido siete años desde que le encontraran inconsciente sobre la arena helada, enroscado como un recién nacido, desnudo como tal, y con una serpiente de cascabel muerta a sus pies. El tiempo era diferente en Sàaräni-Erye. Lo llamaban el Desierto de las Ilusiones, porque en aquel lugar deshabitado nada era realmente lo que parecía. En primer lugar, no estaba deshabitado. En segundo lugar, no existía en el Templo de las Mil Puertas un laberinto propiamente dicho. Las tres hermanas no eran en realidad ancianas, aunque su aspecto externo así lo mostrara. Rodan Frais desconocía muchas cosas. Las ignoraba, porque no era su destino conocerlas.
     Ignoraba que la tarde que despertó, sin memoria ni conciencia de sí mismo, una niña de siete años había conocido al amado de los dioses, la criatura más poderosa, antigua y hermosa de Thèramon. Ignoraba que siete años más tarde, mientras él se enfrentaba al Espejo de Piedra, esa niña, ya convertida en una muchacha valiente y decidida, miraba con los ojos de su corazón en el Espejo de la Fuente. Ignoraba que esa muchacha era su otro yo, así como su paradero. Del mismo modo que el Korceler debía emprender una búsqueda sin saber por dónde empezarla, así el N'Ögard habría de comenzar la suya. El Espejo de Piedra le mostró su pasado. Le mostró el modo de iniciar su trabajo.
       El resto, sólo las Darunii Madasn lo conocían. Y ellas no se lo confiarían a nadie.
     ―No abrazará la Música, sino la Palabra ―murmuró una de ellas, con la mirada perdida más allá de la hoguera extinta, mientras se entretenía en desplumar a un cuervo con dedos ágiles.
     ―La palabra escrita, y el mal que ésta encierra ―asintió otra, y su voz sonó como un viejo pergamino al ser rasgado. Desollaba una liebre del desierto con la misma agilidad que su hermana.
    ―La destrucción mora en su corazón ―apuntó la tercera, con un cuchicheo que recordaba a docenas de escarabajos encerrados en un sarcófago vacío. Se entretenía en hacer una trenza con los tallos duros y secos de una extraña planta que sólo crecía en el desierto, mezclados con los intestinos de la liebre que su hermana estaba destripando.
     ―Iniciará una cruenta guerra ―volvió a hablar la primera, con una voz como de granos de arena que se deslizan por la superficie rugosa de un cristal sin pulir.
      Sus hermanas miraban al vacío como ella. Asintieron.
      ―Larga y sangrienta será ―dijo la segunda―. Otras veces fue, y siempre repetida.
     ―Su destino no está en nuestras manos ―dijo la tercera. Y continuó trenzando lo que más tarde sería una cuerda larga y flexible.
      ―El otro ha elegido la belleza ―habló la primera una vez más.
      ―Korceler ―añadió la segunda―. Dos son, de nuevo.
      ―Dos, buscando a muchos ―completó la tercera.
      ―Llegarán hasta aquí, unos y otros, en busca de las piezas que les faltan.
      ―Para entonces mucho tiempo falta. Dos años, mucho tiempo.
      ―Mucho, poco, nada nos importa. El tiempo no transcurre del mismo modo para todas las criaturas.
     Hablaban así, una detrás de la otra, y asentían cada vez, sin variar su postura ni mirar a alguna parte ni abandonar sus tareas. No parecía preocuparles el futuro. Si las fuerzas del Bien y las del Mal luchaban entre sí, no era asunto suyo. No había diferencia entre el Bien y el Mal, entre la Luz y la Oscuridad; eran dos partes de un todo. Las Darunii Madasn no tomarían partido por ninguno de los dos bandos. Se limitarían a hacer lo que siempre habían hecho: enseñar, ayudar y no inmiscuirse más de lo necesario; cobrar su precio, y continuar viviendo su vida inmortal, conservar la memoria del mundo y buscar el secreto de la eterna juventud.
      ―Alguna vez deberíamos intervenir.
      ―Intervenir no es nuestro deber.
      ―Qué nos importa el resultado. No hallaremos la muerte ni la paz.
      ―Paz y muerte es lo que nos rodea, te recuerdo.
      ―Vida o muerte, la misma cosa son. Igual el pasado y el futuro, os recuerdo.
      ―Él está regresando. Silencio, es nuestro deber.
     Esperaron el retorno de Rodan Frais. Cuando el hombre llegó junto a ellas, después de haber abrazado su destino, tenía una pregunta que hacerles.
    Las tres hermanas le miraron. Llevaba el rostro oculto dentro de la capucha de su túnica, pero las tres pudieron ver el nuevo brillo que tenían sus ojos. Nunca había sido del todo un hombre, y ya nunca lo sería. Sólo el N'Ögard, un poderoso Mago Oscuro, y no quedaba una pizca de inocencia en él.
    ―Respondedme a esto, brujas, pues bien merece el pago que os he dado sin saberlo esta única respuesta ―les ordenó―. ¿Cuál es el camino que he de seguir ahora?
      Las tres hermanas se miraron y se hablaron sin palabras. Él lo había sabido. Ellas, que habían sido hospitalarias y jamás le habían pedido nada a cambio de sus atenciones y de sus enseñanzas, habían tomado de él algo más valioso que la plata para los Iberige Mithrau o que el agua para los Tifinag, una vez cada cambio de luna, de noche y mientras su invitado dormía, y él lo había sabido. No hasta entonces, sino después de haberse enfrentado al Espejo de Piedra. Era poderoso. Mas no las atemorizó. Ellas eran eternas, y habían bebido la sangre del N'Ögard, su sangre emponzoñada y energética. Le darían la respuesta que les exigía. Había llegado la hora de la despedida.
      ―Lo que buscas se encuentra al norte de Sàaräni-Erye ―dijo la primera, vuelta la vista hacia el lugar en el que, muy a lo lejos, se alzaban Boreade Saaru―. Tu enemigo, como bien sabes. Mas no podrás llegar hasta él todavía, pues necesitas la Llave, que has de buscar por ti mismo.
      La segunda se había vuelto hacia el sur; allá, más lejanas aún, Boreade Fäarae no podían verse, tan sólo imaginarse.
     ―Al sur de Sàaräni-Erye, más allá de las Montañas Lejanas, tu meta está. Llegarás allí, si perseveras, una vez que hayas conseguido tu objetivo, o fracasado en el intento. No llegarás solo, si eres listo y tu trabajo sabes hacer ―dijo. Y guardó silencio como la anterior. Ambas parecían ahora dos estatuas enanas pintadas de un negro desvaído.
      La tercera bruja le miraba a él.
     ―No puedes hacernos daño, como no puedes ocultarnos tus pensamientos ―le dijo con su voz cascada pero serena―. Escucha mis palabras, porque no te diré nada más acerca del futuro: eres poderoso, y lo serás aún más, podrás hacer todo eso que deseas, te bastará con desearlo. Pero nosotras no nos extinguiremos, así que guarda tu cólera y tus esfuerzos para utilizarlos contra otros más débiles. Aún puedo ver en tu corazón, mas tú nunca podrás ver lo que hay en los nuestros. No te diré lo que deseas saber. Averígualo tú mismo.
     El Mago Oscuro desistió. Su poder no las destruiría, como nada puede destruir la memoria del tiempo. Miró hacia el norte, después hacia el sur. De nuevo a la tercera bruja.
      ―Olvida el futuro, ya he decidido cómo quiero que sea. Dime qué dirección he de tomar.
      ―Eso depende de lo que busques. Podrías ir a cualquier parte de Thèramon.
      Los ojos del N'Ögard refulgieron un instante.
      ―No juegues conmigo, bruja. Sabes bien lo que busco.
      La anciana asintió.
    ―Sólo responderé a una pregunta, y no será ésa. Insiste en conocer el paradero del Korceler y no conseguirás arrancarme una sola palabra.
      Los ojos de Rodan Frais ardieron de ira. Apretó los puños. La bruja no se inmutó.
      ―Encontraré al Korceler sin tu ayuda ―gruñó―. Quiero dejar este lugar, dime por dónde debo empezar.
      La anciana se volvió hacia el este, y habló sin mirar al hombre.
    ―No encontrarás aliados allí donde deseas ir ―le dijo, entonces―. Busca entre rufianes y ladrones, en ellos hallarás amigos... o esclavos, que sirvan a tus propósitos. Para llegar a tu destino, deberás empezar desde cero. A partir de ahora estarás solo.
     Rodan Frais miró hacia el este. Existían varios lugares en esa dirección en los que sería bien recibido. Lo había recordado todo, Thèramon y sus moradores, quiénes se le opondrían y quiénes se unirían a él. Samura Dalnu, el país era perfecto. Había estado allí antes. Ladrones, piratas de tierra, asesinos, criaturas que moraban en los bosques, dragones que se rendirían a su voluntad. No recordaba los lugares, pero aquellos seres se hallaban dispersados a lo largo del País de las Sombras. Un sitio excelente para empezar su labor. Pensó. Decidió. Recordaría por el camino.
      Dejó atrás a las Brujas Negras y observó el paisaje que se le ofrecía más allá de la arena dorada. Tardaría varios meses en llegar, tiempo suficiente para decidir cómo quería presentarse ante sus próximos anfitriones. Llegaría como un rey, y sería tratado como un dios. Y, después, todo Thèramon le pertenecería. Esbozó una sonrisa inhumana y disfrutó pensando en el futuro que le esperaba. Después se volvió hacia las ancianas, quizás para darles las gracias, o tal vez para hacerles una última advertencia... pero las Darunii Madasn habían desaparecido.
    Durante varios segundos permaneció allí de pie, desconcertado. Luego sonrió para sí. Extrañas mujeres, en verdad, extrañas y poderosas. Era una lástima que no quisieran unirse a él. Aunque poco importaba eso. No las necesitaba. Y tampoco tomarían partido por el enemigo.
     El enemigo. ¡Ah! Saboreó cada sílaba y después las escupió, para por fin relamerse. Korceler. Le encontraría. Acabaría lo que había empezado cincuenta años atrás. Y el unicornio sería derrotado y sometido, por fin. Echó a andar hacia el Este. La arena del desierto volaba hacia atrás desde los tacones de sus botas de piel de serpiente. Y nada le seguía los pasos, pues el hombre oscuro no tenía sombra."

Que los dioses os bendigan y os protejan. Gracias por seguir haciendo el camino a mi lado.
Feliz fin de semana!!

jueves, 14 de julio de 2011

El hombre que no es un hombre.

Superado el ataque de tristeza (un vacío de alegría, como dijo Jordi; o el ataque del peor de los demonios, como escribió Lala) vuelvo a vuestro lado con energías renovadas y con una nueva historia de Thèramon. Es un relato para contar al aire libre, bajo las estrellas, sentados alrededor de una hoguera, iluminados tan sólo por las llamas anaranjadas y por la luz plateada de la Luna Oculta que muy pocos somos capaces de ver pero que es tan real como los tres soles que recorren los cielos de Thèramon por gracia de los dioses que aman a todas sus criaturas y velan por ellas. Es una historia oscura, como la anterior que compartí con vosotros, compañeros de viaje, pero no la he elegido por el motivo que escogí la anterior, os aseguro que me siento llena de entusiasmo y de nuevo inmensamente feliz y optimista. Así que no vayáis a preocuparos innecesariamente. Sé que no estoy sola, sé que tengo vuestro cariño y vuestro apoyo, y la próxima vez será más fácil luchar contra ese demonio interior y vencerlo.
Hoy quiero presentaros al Hombre Oscuro, al Antagonista, al Adversario contra el que los héroes de Thèramon han de luchar a lo largo de las eras. Un ser que siempre es derrotado pero que nunca desaparece por completo, el servidor de la Sombra, la parte oscura de todo lo que existe.
Porque no todo es tan hermoso como parece, ni siquiera en un mundo bendecido por el poder de los dioses como es Thèramon.
Y porque después de haberos mostrado una primera imagen de Ogod, quien después será conocido como rey Cornell, Rodan Frais estaba reclamando sus quince minutos de gloria, y es mejor no contradecir al N'Ögard.

Bien, aquí está mi regalo.
Espero que lo disfrutéis, así como espero vuestra opinión. Sabéis que vuestra opinión es muy importante para mí. Si no os gusta, quiero saberlo.

         ©  Bea Magaña
          (Reservados todos los derechos)

         “Despertó y vio que el mundo estaba a oscuras.
     El silencio era tan denso que parecía metérsele en los oídos, y se preguntó si se encontraba en un mundo muerto. Su cuerpo, inmóvil como el de una estatua de sal, parecía apresado en el interior de una crisálida, y sentía en la boca un sabor salado y reseco. Le ardían los pulmones. No podía respirar, y se preguntó si estaría muerto. Su cerebro era un inmenso espacio vacío, un cielo negro sin estrellas, un desierto de ideas y de conocimientos. No había rastro de sentimientos en su corazón, pues carecía de corazón.
      Pero podía pensar; así pues, estaba vivo.
      Miró hacia arriba y no las vio. No había estrellas.
      ¿Dónde estoy? 
      Sollozó, y no le salieron lágrimas.
      He regresado. 
     Este pensamiento le hizo sentirse mejor.  No sabía por qué,  pero  era  importante.  El  hecho de haber regresado era muy importante.
      ¿Dónde he estado? 
    No recordaba nada. Había dormido durante mucho tiempo en el interior de un abismo. Süt Zäwasze. No reconocía el nombre, pero lo conocía. Conocía el lugar.
    Hizo un  gran esfuerzo y consiguió moverse.  Las manos, al final de sus brazos extendidos,  arañaron y rasgaron las paredes de su prisión, y por fin alcanzaron la superficie. Asomó la cabeza y vio. Esbozó una sonrisa. Había regresado. Sí, había regresado.
     El aire de la noche era gélido,  pero él no lo sintió a pesar de que estaba desnudo. Millares de estrellas le hacían guiños desde un cielo inmenso y lejano, saludándole... o acaso burlándose de él. Inalcanzables, imposible vengarse de ellas. Y ni siquiera sabía nombrarlas. No sabía nada. No sabía su propio nombre.
    Salió arrastrándose de aquel foso y se tumbó de espaldas sobre la arena helada.  Durante varios minutos,  se limitó a disfrutar del simple placer de respirar. Escupió arena; sacudió la cabeza y la arena voló en cien direcciones desde su cabello oscuro y abundante; se pasó las manos por el cuerpo y una imagen inquietante se instaló en su cabeza. Dasn Baustal. La desechó con un gruñido de irritación. Él no era una estatua de arena. Él estaba vivo. Se puso en pie y observó el mundo como un rey observaría sus tierras, con gozo, con orgullo. Podía ser suyo. Para eso había regresado.
       ―Es el momento dijo, y el sonido de su propia voz le asustó. Lo repitió en voz baja, hasta que se hubo acostumbrado a su voz y a las palabras. Era muy fácil vencer al temor.
       Algo le dijo que también era muy fácil sembrar el temor y hacerlo crecer.
       ―Es el momento ―repitió, y lanzó una breve carcajada. Ya no le asustaba el eco de su voz en aquel lugar desierto.
      El momento había llegado.  Y una palabra en su mente:  Korceler.  Ignoraba qué significaba,  pero era importante.  Era la única palabra que se había traído de aquel lugar en el que había sido obligado a esconderse. Poco a poco, se dijo. Con el tiempo, recordaría. No era la primera vez.
      Pero no comprendía nada.  Era un hombre adulto,  y era como un recién nacido.  Tendría que aprenderlo todo de nuevo. Tendría que recordar. No podría hacerlo solo. ¿De dónde vendría la ayuda?
       ―N'Ögard.
    Aquella  palabra, traída por el viento. Su corazón se encendió. Recordó que no tenía corazón,  pero no desapareció el calor, y se dijo que podía llamarlo felicidad. Algo se aproximaba. La ayuda que había pedido, tal vez... Sintió un poco de miedo, porque no podía ver, aún no podía ver. Alguna vez había podido, y estaba seguro de que recuperaría este poder. Sin embargo, aún no...
       No importa, se dijo. Esperaré, dejaré que venga. Todo llegará. 
     Miró hacia el suelo y vio de dónde procedía el  sonido que le había  alarmado.  La serpiente se enroscó  en una de sus piernas haciendo sonar el cascabel que tenía al extremo de su cola. Se agachó y la cogió con una mano, sintiendo más curiosidad que aprensión. La miró a los ojos durante un minuto. No gritó cuando los afilados colmillos se le clavaron en el hombro. No sintió dolor. Una sacudida recorrió su cuerpo, y de su boca se escapó un poco de líquido verdoso. Se dejó caer sentado y cerró los ojos. Se estaba adormeciendo. Volvía a los Abismos del Silencio. Pero sólo por un momento esta vez.
       Cuando el crótalo vio la sonrisa del hombre,  cayó muerto sobre su regazo.
       El viento sopló y revolvió sus cabellos oscuros,  llenándolos de arena seca.
       Cayó de espaldas.
       Las estrellas titilaron, pero él ya no las veía.
       Se hizo el silencio, y escuchó, sabiendo que en el silencio se ocultan las grandes verdades.
       Ya dormido, se enroscó como un bebé nonato en el seno de su madre. Pero él no había nacido de mujer alguna.
       Las estrellas se fueron apagando sobre su cabeza, silenciosas e inadvertidas.
       Cerca del alba,  tres sombras se acercaron sigilosas a él y le rodearon,  llenas de curiosidad,  le observaron.
       ―N'Ögard ―susurró una de ellas, y el viento se llevó esa palabra en su seno.
       Las tres sombras asintieron.  Después de un largo rato, alzaron el cuerpo dormido y se lo llevaron de allí.”


Feliz fin de semana, compañeros de viaje.
Que los dioses os bendigan y os protejan, y que me concedan la gracia de teneros siempre a mi lado. No sé qué sería de mí sin vosotros.

viernes, 8 de julio de 2011

El hombre que "es más que un hombre".

Soy una persona feliz y afortunada. Lo sabéis, porque lo digo a menudo. Pero no siempre he sido la Bea optimista y llena de ilusión que conocéis. Sufro extraños ataques de tristeza que no sé de dónde vienen y que tardan varios días en desaparecer. En el pasado, mi estado anímico era casi siempre la tristeza. Curiosamente, escribía mucho incluso bajo ese estado anímico. Y mis relatos no eran deprimentes, nada de amores no correspondidos o muertes trágicas, fantasmas o pesadillas, a veces eran relatos oscuros, pero siempre me parecían interesantes.
Y, no me preguntéis cómo o por qué motivo, en algún momento se colaban en el texto palabras que sólo yo conocía y podía comprender: Thèramon siempre estaba presente, no importaba si tenía otra idea en la cabeza cuando me sentaba a poner por escrito mi desesperación.

Hoy os dejo un relato que no pertenece a "Criatura de Fuego, Criatura de Luz", pero que es otro pedacito de Thèramon. Hoy quiero mostraros la primera imagen de un hombre asombroso del que ya habéis oído hablar, "un hombre que era más que un hombre", un rey anciano y bondadoso la primera vez que le vi, en una historia que transcurre miles de años después de "Criatura...". Este relato es el comienzo de una historia anterior, muy anterior, y el hombre que nos habla es... Bueno, lo dejo a vuestro criterio.

¿Por qué dejaros un relato un tanto oscuro? Porque esta semana estoy pasando por uno de esos ataques de tristeza que no sé de dónde vienen, y me siento de este ánimo. No sé si os gustará, ya me diréis.



                ©  Bea Magaña
                 (Reservados todos los derechos)


         "Camino tras la cara oculta de la luna, y en la penumbra de mi alma sopla la primera ráfaga de aire gélido que precede al más cruel de los inviernos. Así es como me siento. La desesperación no puede describirse con palabras sencillas.
No sé quién soy. No sé a dónde me conducen mis pasos. El pasado es una isla perdida en medio de un mar desaparecido hace tiempo, más allá de un nebuloso abismo de inconsciencia y olvido. El futuro es una yerma extensión de tierra desierta y helada al final de un largo camino plagado de obstáculos y de dudas.
Camino por tierras desconocidas en las que me siento como un intruso, a lo largo de un mundo que se me antoja demasiado extenso; un mundo poblado por gentes que hablan una lengua que no es la mía, y con las que no me siento identificado. Mi viaje tiene un único propósito: voy buscando el modo de regresar al lugar al que pertenezco.
Ignoro si tal lugar existe más allá de mis sueños.
Quiero dejar de ser lo que soy, y no sé si alguna vez he sido otra cosa. No hay nada anterior a la playa en la que desperté sumido en la más completa oscuridad. Supongo que una vez tuve un nombre, una vida distinta a la del solitario errante que soy ahora. Suponer no es lo mismo que saber. No puedo estar seguro de nada.
Lo único real es el presente. Y el presente es un camino polvoriento sembrado de cuerpos mutilados, rostros temerosos, miradas de recelo y dedos acusadores. Y son mías las huellas que se alejan de las voces de alarma y de los gritos de horror, porque soy el extranjero, el desconocido que apareció de la nada y trajo los cambios y la muerte en sus manos vacías. Pero nadie sigue esas huellas buscando justicia o venganza, porque mi aclamada culpabilidad no puede demostrarse; mis muchos acusadores no creen realmente que un hombre desarmado haya podido cometer los atroces crímenes que tienen lugar allí donde aparezco. Soy un ave de mal agüero, el mal de ojo hecho carne, y por ello soy repudiado y expulsado de cada pueblo que primero me acogió con reservas y más tarde me trató con simpatía... hasta que se produjo la muerte extraña y horripilante por la que siempre soy acusado y nunca juzgado. ¿Soy culpable? Lo ignoro. Soy un hombre desarmado. Y sin embargo creo, en lo más hondo de mi corazón, que lo soy, culpable en todos los casos. No sé cómo, pero soy un asesino.
Así es como me llaman. Asesino. Sin un motivo, sin un propósito, sin un arma en las manos limpias de sangre. Pero asesino para todos ellos, cuyas voces me persiguen mucho después de que sus pies hayan dejado de hacerlo. ¿Acaba el horror una vez que me he marchado? Presiento que sí. La muerte viaja conmigo, mi exilio les libra de ella. Pero, ¿cómo puedo ser el causante de esas muertes? Y, lo que más me inquieta, ¿por qué habría de querer matar a aquéllos con los que hice amistad? ¿Por qué habría de querer matar a nadie?
Camino bajo la mirada amorosa de la Luna Oculta, sumido en la desesperación, apenas reconfortado ante la visión de unas estrellas que me parece reconocer y que, sin embargo, no sé nombrar. Algunas veces tengo la sensación de hallarme en el lugar correcto, aunque en la época equivocada. ¿Es posible? ¿Es posible que Thèramon sea el mundo que me vio nacer? Todo es diferente, aunque no lo es en los cielos, pero ¿cómo estar seguro? mis recuerdos son tan escasos y confusos que bien podrían no ser más que fantasías surgidas del anhelo y la desazón."



Os prometí más Thèramon, y siempre cumplo lo que prometo. No es la continuación del prólogo de "Criatura de Fuego, Criatura de Luz", pero es una de las muchas Historias que ya tengo escritas. Recordad que existen más de 500 páginas de historias paralelas, posteriores y anteriores a la que ya habéis empezado a conocer y a amar. O sea, que tengo muchos pedacitos entre los que elegir, para compartirlos con vosotros, compañeros de viaje, si es que éste os ha gustado.
Espero vuestra opinión, como siempre. Sabéis que este blog existe para vosotros. 

lunes, 4 de julio de 2011

Nuevo mes, nueva opinión

De Dragones y Unicornios cumple su segundo mes de vida como blog, y creo que puedo decir (a tenor de los numerosos comentarios y muestras de afecto que mis compañeros de viaje vais dejando en cada nueva entrada) que no lo estoy haciendo mal, para ser nueva en este mundillo. Thèramon ha conseguido llegar al corazón de muchas personas maravillosas, en estos dos meses he conocido a muchos buenos escritores y excelentes amigos que le han dado un nuevo sentido a mi vida, me siento feliz, llena de amor, de entusiasmo, de ideas. Ojalá tuviera más tiempo para dedicarlo a escribir la historia que todos estáis esperando leer entera. Voy poco a poco, pero esta historia crece cada día, y después del Bloqueo me siento muy satisfecha de poder escribir, aunque todavía  pase varios días seguidos sin hacerlo. Sé que pronto volveré a hacerlo como en los viejos tiempos, sin parar, y que "Criatura de Fuego, Criatura de Luz" será una novela completa dentro de unos meses.

Compartir con vosotros el Prólogo de "Criatura..." y recibir vuestras opiniones ha sido muy bueno para recuperar la inspiración. Mis Musas me han mostrado el tercer capítulo en imágenes, no entero, pero sí lo suficiente para saber cómo comienza y qué va a pasar. Perdonad que aún no lo haya compartido con todos vosotros, mi tiempo ahora es muy limitado, y había otros aspectos de Thèramon que muchos deseábais conocer, por eso me he centrado más en el Mapa y en la geografía de Thèramon que en la historia que a muchos os ha enamorado. Sé que cuento con vuestra paciencia y con vuestro apoyo. Y sé que lo que os tengo preparado os va a gustar tanto como la historia.
Llegará el momento de volver a colgar pedacitos de "Criatura...", tengo que encontrar tiempo para hacer todo lo que quiero hacer.

Hay compañeros de viaje que son muy especiales para mí. Amigos imprescindibles, inspiradores de mis Musas, mis Ilohiim queridos. Ellos me han entregado su confianza y me han dejado leer sus historias inéditas, y yo les he correspondido entregándoles mi confianza y mostrándoles un poco más de esta historia, muy poco más, es cierto, pues no es mucho lo que he podido escribir en el último mes.
Su opinión es muy importante para mí. Y ellos me van dando su opinión. Hace días colgué en este blog una opinión/reseña que escribió para mí mi querido amigo y colaborador Jordi Nogués. Jordi, te llamo colaborador porque has trabajado mucho para darnos el Mapa, y porque ya formas parte de Thèramon y de sus historias.
Hoy tengo el permiso de otra  querida amiga para compartir sus palabras con todos vosotros.
Raquel Cruz, autora de una novela maravillosa titulada "El Arcángel de Luz" que (no tengo ninguna duda) pronto veremos publicada, me ha concedido el honor de opinar extensamente sobre el primer capítulo de mi historia. Mi Reicaal está inmersa en la escritura de su segunda novela, la continuación de "El Arcángel...", pero ha encontrado tiempo para echarle un vistazo a mi trabajo y para opinar sobre ello. Como si yo fuera alguien importante o especial. Lo cierto es que me hace sentir importante y especial, y su cariño constante es el mejor regalo que podía ofrecerme. 
Aquí os dejo sus comentarios. Los comparto, con afecto y con orgullo. Raquel, compañera e inspiradora de mis Musas, te digo gracias.


    Bea, ya me leí el trocito que me has mandado!!
Uff, ¿por dónde comienzo? Es que tengo tantísimas cosas que comentarte!! Bueno, pues comenzaré con esta frase: me ha encantadoooo, y quiero más!! Dime que ya estas trabajando en ello, porfi, porfi.


Al margen de esto diré que comencé leyendo lo que me mandaste desde el principio. Es decir, me volví a leer el prólogo y aluciné pepinillos comparado con el trozo que le sigue. ¡Brillas! ésa es la palabra que mejor te describe, brillas como quieres y cuando quieres. Lo mismo escribes un prologo magnifico, parecido al del mismisimo Tolkien (en serio, al mismisimo Tolkien), como sorprendes de igual manera con una prosa sencilla, totalmente diferente pero muy hermosa. ¿Cómo lo haces?, pareces ser varias escritoras al mismo tiempo, y todas ¡¡son geniales!!! Yo quiero ser como tú, te lo digo de verdad. Yo quiero tener una mínima parte de ese talento. Te envidio un huevo, y por consiguiente te admiro también xd. Me has dado una lección, Bea, que ni tú misma puedes imaginarte. Me has demostrado lo que significa escribir con libertad, y voy a seguir tu consejo. Los unicos "peros" que le encuentro, es que sigo notando un exceso del conjuntivo "Y" y a veces del verbo "haber".


Luego vamos a la parte del argumento. ¡Que historia más bonita tienes entre manos!, se está forjando una historia de amor digna de ser mencionada. Tienes unos escenarios que decir "originales" es quedarse corto, una trama con muchisimos matices y muchos sentimientos en juego (lealtad, amor, respeto, honor...). Éstos son todos los ingredientes que se están cociendo.


Después también la protagonista (cuyo nombre no consigo recordar, pérdoname xd) pero con una personalidad... aguita. ¡Si señor!, basta ya de las protagonistas cohibidas y que se quedan esperando en un rincón. Arriba la mujer que toma decisiones y posiblemente se equivoca, pero que es real.


Ahora sólo me queda desearte toda la suerte del mundo para que continúes realizando este viaje con tanto éxito. Una buena historia conlleva al mismo tiempo una gran responsabilidad. Besazooos maestra!


                                                                ***********

Bueeeeeeeeno, es evidente que Raquel me quiere muchísimo. Que me sobreestima. Que desea hacerme feliz.
Pero también sé que es una persona sincera y que no le va hacer la pelota, que dice lo que piensa aunque a muchos no les guste oir ciertas verdades, y que ama Thèramon tanto como yo amo a su Arcángel. Sus palabras me han emocionado, por supuesto, y sus críticas (tanto las buenas como las no tan buenas) me ayudan a mejorar, a crear una historia hermosa y digna de tan maravillosos lectores.
Raquel, te avisé de que te arriesgabas a recibir mis empalagosas muestras de afecto. Sabes que te has construido un pisito en mi corazón. Sabes que te quiero muchísimo. Que sin ti mi mundo sería un poco más oscuro. Que puedes contar conmigo para lo que necesites. No tengo palabras suficientes para agradecerte tu apoyo constante, tu entusiasmo contagioso, tu amistad incondicional y la inspiración que me proporcionas. Gracias por haber escrito "El Arcángel de Luz". Gracias por todo.
Y si hay alguien más que desee dejar sus palabras en este humilde rinconcito lleno de magia, es bienvenido. Todas las opiniones cuentan, y todas nos ayudan a hacer que Thèramon crezca.

Por cierto, la protagonista se llama Leelai.
;)

jueves, 30 de junio de 2011

De vuelta al trabajo

Lo he dicho otras veces, pero no me canso de repetirlo:
El amor es la fuente de toda creación.
Y yo estoy recibiendo  tanto Amor que me siento capaz de crear un mundo.

Queridos compañeros de viaje:
Gracias por vuestros maravillosos comentarios debajo de la foto del mapa de Thèramon. He decidido haceros caso y creer que no soy una mala dibujante/cartógrafa. La próxima vez no dudaré ni de mi talento (ya no diré que es escaso, amigos) ni de vuestra reacción. Sois fantásticos, Los más hermosos dizseiim que me he encontrado jamás.

Esta semana decidí llevar al Registro el siguiente pedacito de Criatura de Fuego, Criatura de Luz que había terminado. La historia crece, aunque estos días he dedicado mi tiempo a otros aspectos de Thèramon que necesitaban formar parte de este blog. En esta nueva copia para el Registro he incluido el Mapa. Cada vez miro más hacia el futuro, y contemplo la idea de la publicación como una posibilidad realizable. Si los dioses acompañan, esta historia estará terminada antes de que acabe el año.Me gusta poder compartirla con vosotros, y que la vayáis disfrutando aunque sea a bocaditos pequeños, pero quiero que podáis leerla entera, a poder ser en papel, y voy a sacar tiempo de donde sea para cumplir mis expectativas. Antes de mi  cumpleaños. Eso es una eternidad, pero todos sabemos lo rápido que pasa el tiempo sin que nos demos cuenta. Tengo mucho trabajo por delante.
Y muchas ganas de hacerlo.

Ante tantas muestras de apoyo y de cariño, mis Musas se han puesto en marcha de nuevo. Por fin han visto el modo de salir de Paso de Lo Fosc, y me lo han mostrado en imágenes. Ya sé cómo comienza el siguiente capítulo, que lleva el título provisional de NOMADAS. Quiero volver a escribir, lo echo de menos, lo necesito.  Voy a ponerme a ello en cuanto tenga un momento.

Pero ahora estoy trabajando en la leyenda que debería haber acompañado al mapa, un anexo con la traducción de todos esos nombres que por fin tienen un lugar físico en el que ser localizados. No la incluí la semana pasada porque:
a) ni se me pasó por la cabeza; estaba demasiado entusiasmada con la idea de enseñaros el mapa que me centré sólo en la manera de colgar la foto.
b) todavía no he hallado el modo de poner texto al lado de una foto. No puede ser muy difícil, todos lo hacéis a menudo en vuestros blogs. Pero a lo más que he llegado ha sido a la fase de añadir texto DEBAJO de la foto, no AL LADO de ella.

Me temo que tendré que conformarme con ponerlo en una entrada aparte.

En cuanto al glosario, o guía de personajes, he tenido la oportunidad de echarle un vistazo a los que algunos de vosotros habéis hecho para vuestras historias, y más o menos me ha quedado claro cómo tengo que hacer la mía. A estas elturas ya debéis de saber que soy puntillosa, exigente conmigo misma y con tendencia al perfeccionismo. No quiero hacer un trabajo mediocre. Deseo hacerlo bien. Deseo  complaceros. Os pido paciencia.

Hoy es mi último día de vacaciones, y a partir de ahora voy a tener menos tiempo para hacer todas las cosas que quiero hacer. Pero voy a seguir trabajando cada día, y voy a seguir escribiendo. Por mí, porque deseo saber qué va a pasar a continuación, y deseo ver esta historia terminada. Y por vosotros, porque amáis Thèramon y no voy a dejaros tirados a estas alturas del viaje.
Bea siempre cumple sus promesas.

Hoy ha sido otro día perfecto. Doy gracias a los dioses por todo el amor que recibo, y les pido que os cuiden y que os colmen de felicidad en todo momento. A los que estáis de vacaciones: disfrutadlas al máximo. A los que estáis trabajando: que las Musas os guíen y que no os falte la inspiración. A los que amáis, que recibáis el triple de amor del que dais.
Y a los que seguís haciendo el viaje a mi lado: Gracias por no dejarme nunca sola.
Océanos de amor.

domingo, 26 de junio de 2011

De los Archivos de Räel Polita: El Mapa de Thèramon

POR FIN!!!!

Aquí lo tenéis, Thèramon tal y como mis Musas han decidido mostrármelo.



(Reservados todos los derechos)

                            
                              © Bea Magaña


El dibujo es mío, y esto es lo más parecido a un mapa que soy capaz de hacer por el momento. Pero no ha quedado mal, ¿no os parece? Quiero decir, que las montañas parecen montañas, y esos puntitos apelotonados pueden interpretarse como zona boscosa, si uno le pone imaginación y no se muestra demasiado puntilloso o exigente...  Para ser mi primer mapa, me siento muy satisfecha con el resultado, ésa es la verdad.
El acabado es de Jordi, nuestro querido compañero de viaje, hombre paciente donde los haya, amigo incondicional y mucho más experto que yo en el manejo de los ordenadores y sus infinitas posibilidades. Doblemente paciente, dado que se ofreció a ayudarme en este asunto y perdió muchas horas de su valioso tiempo intentando explicarme mediante mensajes de texto el funcionamiento del escáner de mi impresora, el modo de guardar lo escaneado, el modo de recuperarlo de las carpetas del sistema, cómo subir  fotos de mi ordenador a mi blog... además de cómo modificar una foto en el ordenador, darle color, ponerle etiquetas, girar las etiquetas, enmarcarlas...  Después de muchos correos de ida y vuelta, este hombre encantador  y paciente como nadie que haya conocido decidió involucrarse más en el proyecto, y con la gentileza que le es propia me pidió ¡me pidió! permiso para ayudarme directamente, si yo era tan amable (¡tan amable!) de enviarle el mapa por mail. ¡Como si fuera yo la que le estuviera haciendo un favor a él, y no al revés!
Jordi ha trabajado más duro que yo en la creación de este mapa, y por ese motivo me parece un mapa tan hermoso. No es fácil seguir mis indicaciones, dado que yo misma trabajaba a ciegas, y le hice cambiar el mapa un montón de veces: los bosques en verde, los ríos en azul, ese nombre más arriba, ese otro en mayúsculas... A mediados de semana, cuando ya lo tenía casi todo hecho, mis Musas se apoderaron de mi lápiz y redibujaron los contornos de Thèramon, ¡no les gustaba el aspecto, no era simétrico! ¿Y Jordi se enfadó conmigo, cuando le dije que todo su trabajo no había servido para nada? No, compañeros, me dijo que le enviara el mapa corregido y volvió a empezar. Como si no tuviera mejores cosas que hacer con su tiempo. Como si Théramon fuera ya una parte de él. ¿Cómo no sentirme agradecida por tener un Amigo como él? ¿Cómo no deciros, con infinito orgullo, que disponemos de este mapa gracias a su colaboración desinteresada?

Así que dadle las gracias a Jordi, por su paciencia, su ayuda y sus muchos y buenos consejos. Y si tenéis que criticar el dibujo, recordad que el dibujo lo hice yo, así que todos sus defectos y sus carencias son culpa mía.

Creo que al final he conseguido lo que tenía planeado: poner el mapa como una página aparte para que podáis consultarlo en cualquier momento sin necesidad de buscarlo en el archivo del blog, y hacer una entrada en la que dar las gracias, mostraros el mapa y en la que podáis dejar vuestras críticas, opción que no tiene la página.

Por cierto, y esto también me lo ha explicado Jordi esta mañana (¿cuándo escribes tu novela, amigo mío, si cada vez que tengo una duda dejas tu trabajo para enseñarme cosas nuevas y ayudarme a manejarme mejor dentro de mi blog? A veces me siento tan egoísta!!) se puede ver el mapa en grande con sólo pinchar en él con el ratón. Yo me estaba volviendo loca buscando la manera de hacer la foto más grande, soy una pardilla.

Lamento haberos tenido en ascuas toda la semana. Vale que al principio yo misma estaba esperando a que el mapa estuviera terminado, pero Jordi ha sido más rápido de lo que nadie habría podido imaginar, y la demora se ha debido enteramente a mi incompetencia en el manejo de las nuevas tecnologías.
Deseo que la espera haya merecido la pena.

Ahora, a escribir un glosario de personajes y de lugares. Así, para que os vayáis haciendo una idea: Boreade significa Cordillera o Montañas; Arborae significa Bosque; y los nombres que aparecen en un recuadro son las zonas más importantes de esta Historia de Thèramon que ya estáis conociendo.

Sé que tengo mucho trabajo por delante. Y lo voy a hacer con muchas ganas, mucha ilusión, y todo mi amor. Por vosotros, compañeros de viaje.
Gracias por estar aquí.

sábado, 25 de junio de 2011

El Mapa (II)

Nota aclaratoria:

No está siendo fácil.

Divertido sí, mucho. Y entretenido, llevo días entretenida con esto. Las Musas no me dan más párrafos del capítulo que me muero por ver terminado porque están inmersas en este proyecto, y no voy a pelearme con ellas: si les dejo hacer a su antojo se muestran más dispuestas a colaborar. 

Pero no es fácil, creedme.

Lo más sencillo ha sido dibujar algo que se pareciera remotamente a un mapa. El boceto original existe desde hace diez años, lo fui dibujando a medida que la primera Historia de Thèramon me iba llevando a determinados lugares. Este boceto no es un mapa en realidad, apenas una cuartilla llena de nombres aquí y allá, sin contornos ni dibujos que expliquen que esto es una cordillera o un río o una ciudad. Ni siquiera sabía qué aspecto tenía Thèramon visto desde el aire. Hace diez años, el aspecto de mi mundo no me parecía verdaderamente importante. Cada región estaba bien descrita y ubicada dentro de mi cabeza, no necesitaba darle forma, nadie iba a leer esa historia aparte de yo misma.

Las cosas han cambiado.

Al compartir esta nueva historia con vosotros, ha dejado de ser un mundo imaginario para convertirse en uno real. A lo largo del Prólogo os he llevado de una punta a otra de Thèramon en un viaje demasiado rápido, y sólo os he mostrado ( por favor, culpad a mis Musas, o agradecédselo e ellas)  imágenes fugaces de un mundo que para mí es tan familiar y para vosotros toda una incógnita. ¿Qué significan esos nombres que he escrito, son países, son regiones, son montañas, son dioses o soles? Es necesario un mapa, así como una guía de personajes, me ha quedado claro. ¿Cómo explicar las peculiaridades de Thèramon si no os explico sus orígenes, y cómo hacerlo si no os hablo de los dioses? Por ejemplo, Thèramon no tiene Mar. Es un continente rodeado por un extenso Abismo. Cuando comencé a escribir la primera historia, yo misma ignoraba este detalle. La Sirena Ariiama me contó lo que había sucedido, me habló de los dioses, de los motivos que llevaron a Traytum a llevarse el Mar y crear los Abismos del Silencio,  y fue entonces cuando comprendí la primera de esas peculiaridades.

Pero vayamos por partes.

La dificultad no radica en dibujar algo que se parezca a un mapa, eso ya lo hice la semana pasada. A mano, y a lápiz.  El reto es subir ese mapa al blog. Afortunadamente, mi impresora tiene escáner, y eso ha facilitado mucho las cosas. Y por fin he descubierto cómo insertar fotos de mi ordenador en una entrada del blog. Poco a poco, voy aprendiendo cosas útiles, pero muy poco a poco para mi gusto. Soy afortunada, estoy recibiendo ayuda y muy buenos consejos, y cuento con vuestra paciencia y vuestro apoyo incondicional.

 Pero...

No me conformo con añadir una nueva entrada: el mapa, aquí está la foto. Lo ideal sería que el mapa estuviera en un lugar de fácil acceso, para que pasado el tiempo cualquiera pudiera encontrarlo a la primera, sin necesidad de ir a buscarlo en el archivo del blog. Así que necesitaba crear una página, como ya hice el mes pasado con la ayuda de Ana (yo sola no habría sabido, lo tengo asumido). Llamamos a esa página El Templo de Alodial. Y la colocamos a la derecha, en un lugar visible, para que cualquier viajero pudiera, en cualquier momento, entrar a hablar con los dioses. Y así ha sido, especialmente a lo largo de la última semana, muchos habéis visitado el Templo y habéis dejado vuestras ofrendas y vuestras plegarias sobre el Altar. ¡Los dioses están tan complacidos! Acercáos al Altar siempre que queráis, es un lugar hermoso y tranquilo, cargado de Magia.

Bien, ya tenemos página donde insertar el Mapa. Pero como el mapa no está listo (le faltan unos pocos retoques; ya que voy a hacerlo, quiero hacerlo lo más perfecto que pueda) y me parecía muy feo dejar la página en blanco (qué chasco tan grande para aquéllos que estáis esperando el mapa en candeletas) puse ese mensaje que algunos ya habéis visto e incluso comentado. Gracias por tomároslo con buen humor, por cierto. En cuestión de días, muy pocos, el anuncio de "Estamos trabajando en ello" desaparecerá y podréis ver lo mala cartógrafo que soy.

Pero el mensaje es simpático, y no deseo perder los comentarios que habéis dejado, por eso he publicado la misma entrada, un día después, copiando los comentarios, y le he puesto una etiqueta: Thèramon. La función de las etiquetas es facilitaros el acceso a las diferentes secciones: mis reflexiones, la propia novela, la Historia, geografía y mitología de Thèramon y las aportaciones de los compañeros de viaje, para todos aquéllos que queráis hacerlo, como hizo Jordi con su pequeña y maravillosa reseña.

Camino un poco a ciegas, voy aprendiendo el funcionamiento de mi blog poco a poco, lo hago lo mejor que sé. No seáis muy duros conmigo, lo estoy haciendo con todo el cariño del mundo. Deseo que os sintáis cómodos en este lugar, deseo complaceros y que sigáis disfrutando del viaje y de la lectura.

Recordad que lo hago para vosotros, y que sigo esperando vuestras opiniones, consejos y críticas; cada vez que dejáis huella de vuestro paso, Thèramon crece, y mis Musas se mueren por darnos más. Tengo mucho trabajo por delante, y lo haré encantada. A todos nos queda un largo camino por recorrer, ¿juntos?, eso espero.

Gracias por vuestro apoyo, gracias por formar parte de todo esto.

viernes, 24 de junio de 2011

El Mapa (I)

MAPA DE THÈRAMON







MAPA EN PROCESO DE CREACIÓN

RUEGO PACIENCIA





NO SOY CARTÓGRAFO, ENTENDED QUE ME ESTÁ COSTANDO UN POCO. 
THÈRAMON SE CREA A MEDIDA QUE VOY ESCRIBIENDO. 
DIBUJÉ EL PRIMER BOCETO DEL MAPA HACE  DIEZ AÑOS. 
EN LOS ÚLTIMOS DOS MESES HE VISITADO LUGARES CUYA EXISTENCIA DESCONOCÍA. 
LÓGICAMENTE, HE TENIDO QUE MODIFICAR EL BOCETO ORIGINAL.

NO ESPERÉIS UN AUTÉNTICO MAPA,  MI TALENTO NO LLEGA A TANTO. 
PERO CREO QUE DOS CHINCHETAS Y TRES POST-IT OS AYUDARÁN A SITUAROS. 
GRACIAS POR VUESTRA COMPRENSIÓN. 




3 comentarios:


Raquel Cruz dijo...
El machango esta genial, muy currado el mensaje de... estamos trabajando en ello. Por esa razon te voy a perdonar y no voy a matarte por semejante chasco que me he llevado jajajajja. El muñeco está bien pero yo quiero el mapa para clavarle chinchetas y decir, mira por ahi anda la niña que se ha echo mujer y el hombre que es más que un hombre xdddd. Espero que no cumplas tu amenaza y tardes 10.000 años en hacer el mapa. No es por no esperarte (no creas) pero dudo que el cosmos me conceda semejante prorroga.
Jordi Nogués dijo...
¡Que risa cuando lo he abierto! Esperanzado en encontrar el mapa de Thèramon... y después lo de las chinchetas y los tres post-it; genial. Es un buen sustituto, de momento. Por cierto, tu mejora en la manipulación del blog va cada vez mejor. Eres ya toda una experta. Suscribo lo de Raquel; no tardes 10.000 en hacerlo, pues a algunos nos costará aguantar tanto. Ánimos al cartógrafo, que trabaje duro estos días. Un besazo.
B.A Magaña dijo...
Raquel y Jordi, ¿os ponéis de acuerdo para venir de visita? Siempre os veo juntos, encabezando la lista de comentarios, mis queridísimos compañeros de viaje, y los dos más leales. Os agradezco que os lo hayáis tomado con tan buen humor, lo cierto es que esperaba descontento y quizás alguna amenaza de tortura. Thèramon se creó en 10.000 años, sí, y supongo que a ninguno nos va de dos días ver el aspecto que tiene, no a estas alturas. Pero estoy tan impaciente como vosotros por ver el resultado. No esperéis una obra de cartografía avanzada, lo estoy haciendo prácticamente a ciegas, pero estoy poniendo todo mi empeño y mi amor en ello. Jordi, me alegra que te gusten los nuevos añadidos. No soy una experta, ni mucho menos, lo confieso: estoy teniendo mucha ayuda. Ya os lo he dicho: soy una persona muy muy afortunada. Os quiero a los dos.

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