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diseño de Susana Escarabajal Magaña

miércoles, 29 de febrero de 2012

El poder del Blanco

¿Recuerdas que una vez hablé de los días cargados de magia?
Hoy es uno de esos días, 29 de febrero, el esquivo día que sólo vemos en el calendario una vez cada cuatro años. Hoy me siento inclinada a pedir un deseo, confiando en que los dioses me lo concederán, porque hoy creo en la Magia con más fuerza que ayer, sólo por lo que el 29 de febrero representa.
Mi deseo lo conocen los dioses, pues saben bien lo que hay en mi corazón. Y en manos de los dioses lo deposito, convencida de que me ayudarán a cumplirlo.
A veces dudo, sí, no soy perfecta. Pero la mayor parte del tiempo creo. Puede que mis palabras te suenen a desesperanza y a rendición a veces, pero no te dejes engañar por  lo que pueda llegar a decir en un momento de tristeza. Mi lado oscuro no ha desaparecido, pero la mayor parte del tiempo soy Luz. Una luz tenue, estos días, pero volveré a ser radiante, y cálida, y poderosa. La Luz que te reconforta, la Luz que buscas, la Luz que te guía, que te emociona, la que te hace fuerte, la que amas.
Sigo aquí, ¿verdad? Dispuesta a hacer el viaje hasta el final.
No he abandonado la Senda del Blanco.

En el capítulo anterior hablábamos de la importancia del entorno, y de cómo lo que nos rodea nos influye de manera negativa, haciéndonos dudar de nuestro valor, de nuestra fuerza, de nuestro poder para llevar a cabo la misión para la que fuimos creados y hacer realidad lo que deseamos. Es muy difícil, cuando estamos rodeados de negatividad, mantenernos firmes en nuestra fe y seguir creyendo en los dioses, en la Magia y en nosotros mismos. Sobre todo, en nosotros mismos.

Las dudas son parte de nuestra naturaleza, la vida es un contínuo aprendizaje, un viaje plagado de obstáculos que vamos superando con mejor o peor fortuna, todo lo que encontramos nos parecen pruebas que debemos superar, los momentos de relax y de felicidad son escasos. Cuando llegan, los vivimos intensamente, sabedores de que no durarán eternamente, tratamos de exprimir esos momentos al máximo, de sacarles todo el jugo, al tiempo que vamos fabricando recuerdos hermosos que nos ayudarán a soportar mejor las épocas de desdicha, de problemas y de insatisfacción personal. A veces, muchas veces, en realidad, los recuerdos de tiempos felices nos sirven para conservar la sonrisa y la ilusión, mientras seguimos haciendo el camino casi arrastrando los pies, luchando contra nuestro lado más oscuro, venciendo una batalla y perdiendo la siguiente, y volviendo a vencer a duras penas. Se trata de no rendirse, de no olvidar nuestros sueños, de seguir luchando, aunque nos cueste.
Pero en ocasiones los recuerdos no son suficiente. A veces, pensar en la felicidad perdida nos entristece más que nos reconforta. Y vivimos esa tristeza con la misma intensidad, porque somos más corazón que cerebro, apasionados en todos los sentidos. Y empieza una nueva batalla, la peor de todas, pues nos encontramos ante dos opciones, sólo dos: aceptar que la felicidad es efímera y dejar de creer en los sueños, o aferrarnos a nuestra fe y buscar el modo de recuperar esa felicidad, aunque parezca una tarea imposible. Dejar de creer y rendirse, o no rendirse jamás y escribir nuestra propia historia, nuestro propio destino, y hacer que la voluntad de los dioses sea la nuestra. 
Rendirse parece tan fácil... sólo hay que dejar morir al corazón y entregarse al vacío que queda cuando se ha perdido toda esperanza. No creer, no soñar, no amar, no sufrir. No sentir nada.
Pues vaya asco de vida, digo!!!
Para eso, mejor... mejor...
Mejor la tristeza, al menos es un sentimiento, una demostración de que no estamos muertos.

Y si no estamos muertos, siempre queda la esperanza.
Y si hay esperanza, hay deseo.
Y si hay deseo, hay futuro.

Yo soy de las tercas que se han propuesto hacer que el destino sea tal como lo he imaginado. Y si los dioses no quieren, habré de convertirme en una diosa, y haré cumplir mi voluntad.
Amo, y creo. Incluso cuando dudo. Sigo amando, y sigo creyendo.
El viaje no ha terminado.
Dentro de un tiempo te alegrarás de que no me haya rendido.

Hoy os dejo un relato muy breve, es el comienzo de un nuevo capítulo esperanzador. Después de cinco días oscuros en Ciudad del Puerto, el ladrón está a punto de encontrar un poco de Luz. Espero que te deje con las ganas de más. Ahora es cuando el Poder del Blanco empieza a actuar...

************

© Bea Magaña. (Reservados todos los derechos)

EL SALTO DE CORSO (I)



"Se hizo con un barril lleno del mejor ron de la ciudad, montó en su caballo y se alejó de Ciudad del Puerto con su pipa encendida entre los dientes, dirección este, sin prisas. El día le recibió descansado, y pronto espoleó a su caballo, recuperada la urgencia. Siguió la orilla del Mörtem Mearae, y no frenó al animal hasta que el terreno se volvió escarpado y difícil para la bestia. El camino ascendía hacia el norte, y a su izquierda se iba creando un precipicio que culminaba en lo que los Philias Buster llamaban Salto de Corso. Un poco más adelante, tras cruzar el Ducagua, los últimos árboles del Kron Arborae se lo tragarían. Y después volvería a bajar, rumbo al oeste, hasta llegar a la Playa de la Desolación.
    Fue subiendo lentamente por el camino cuando vio a los Onii Darok sobrevolando el cielo estival, a plena luz del día, como desafiando a los soles, sin duda sembrando el pánico entre las buenas gentes. Se le puso la piel de gallina y buscó en sus bolsillos el Ojo de Amunik, que le reconfortó en cuanto lo tocó. El primer libro había atraído a los Darok. No quería saber qué oscuros poderes contenía el segundo. No lo buscaría. Ni hablar. Nada de eso.
    Llegó a lo alto del precipicio, allí donde el Ducagua surgía procedente del Kron Arborae y caía en una fenomenal cascada hacia el Mörtem Mearae desde una altura vertiginosa. Vosloora se separó de su montura y se asomó al vacío. El Salto de Corso había sido antiguamente un lugar de sacrificio: los Philias Buster arrojaban desde aquella altura a sus enemigos o a aquéllos que hubieran infringido sus leyes. Vosloora pensó que bien podían haberle dado el nombre de Salto de la Muerte. Se estremeció y se apartó del borde del precipicio.
    Y casi saltó al vacío cuando vio aquella aparición a su lado, que le dio el susto de su vida."

10 comentarios:

  1. Quiero mas, y que sigas viaje, siempre a destino, acompañada de ese poder blanco y luz,hacia ese futuru...

    Besos :)

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    1. Querida Cleo, mientras haya al menos una persona que me diga que quiere más Thèramon, seguiré colgando capítulos. Gracias por seguir haciendo el viaje conmigo.
      Océanos de amor!!

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  2. Feliz, muy feliz por verte de nuevo por aquí, abriéndonos tu corazón y regalándonos otro pedacito de tu universo; te siento optimista, llena de energía y fe. Justo lo que todos venimos necesitando estos días. Me gusta mucho este relato, aunque es demasiado corto para mis expectativas siempre exigentes e insaciables, pero veo que es una primera parte, y donde hay una primera, hay una segunda, así que el domingo la quiero ver en el blog, jajaja. Ya ves, yo siempre poniéndote deberes... pero sabes que no soporto la intriga y menos cuando se trata de Thèramon. Un beso muy fuerte.

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    1. Mi Jules, porque tú me lo pides, el domingo tendrás otro pedacito de Thèramon.
      Y si te pones exigente e insistente, hasta es posible que la Musa reaccione y nos dé algo nuevo, así que no te repirmas, jajaja!!!
      Besos, mi niña.

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  3. ¡Espero que tu luz brille con intensidad siempre!!!! La esperanza es lo único que nos sostiene a flote muchas veces. ¡Has de creer! Los Dioses te escucharán tarde o temprano, ¡ya lo verás!!!!
    Me ha gustado el mini-relato. ¡Y tengo ganas de saber más de Vosloora!
    BESOSSSSSSSSSS

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    1. Mi Luz está volviendo, Pat, y espero que pronto sea radiante como lo era en el verano. Los inviernos nunca le han sentado bien a mi estado anímico. Pero ahora el frío se está marchando, y también la melancolía. No pierdo la fe.
      Tendrás un poco más de Vosloora, prometido.
      Gracias por seguir viniendo, hacer el viaje en tan buena compañía ayuda a superar mejor los obstáculos.
      Besos 8)

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  4. ¿Y ya está?, ¿sólo este trozito, nada más? :( Y encima lo cortas sin decirnos quies es el que se presenta. Malaaaa! jajajaj.
    En cuanto a tu entrada personal, diré que estoy de acuerdo contigo y que aunque la vida a veces sea un poco perra, jamás hay que rendirse. Siempre hay que luchar por lo que queremos, y yo estaré ahí cuando cumplas tu sueño.

    Ama y cree.

    Un besazoo!

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    1. Amo y creo, Raquel. Y estaré ahí para ver cómo también tú cumples el tuyo. Se acerca el momento, no tengas dudas. Yo no las tengo. Sobre mis sueños tampoco.
      Ven a verme pronto, te presentaré a una criatura muy especial, ya la has visto una vez, pero bajo otra Apariencia... y hasta aquí puedo leer 8)

      Recibe todo mi amor, Reicaal.

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  5. Voy a dar la razón a Raquel...mira que yo soy de las que dejan todos los relatos a medias, pero...¡Beaaaa!! ¡Noo puedes hacernos esto!!! jajajaja Demasiado corto...cuando he terminado quería más...quería saber quién o qué narices es la presencia que va a dar esperanza al pobre Vosloora (espero haberlo escrito bien esta vez ;) ).
    La entrada personal me ha encantado, es un grito de guerra, casi, una protesta para decir que estás hay, que estamos ahí y que tenemos que seguir luchando. Rendirse no sirve para nada, es fácil, como tú bien dices, pero no sirve para nada y, además, suele causar una sensación de vacío poco agradable que permanece durante toda la vida y...¿en serio vivir vacío es vivir?
    De toda la entrada, creo que me voy a quedar con la frase:"Se trata de no rendirse, de no olvidar nuestros sueños, de seguir luchando, aunque nos cueste." y va a ser mi nuevo mantra contra adversidades.
    Un besazo enorme, Bea, y gracias de nuevo por este maravilloso relato y por esa personal forma de ver el mundo. Espero que todos tus sueños se cumplan y que yo ande por ahí para verte sonreír y disfrutar.

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  6. Vale, vale, lo he captado, me voy ahora mismo a colgar la continuación.
    Me alegra que mi personal forma de ver el mundo te haya inspirado optimismo y deseos de no rendirte jamás. Sé que soy demasiado ingenua o inocente, que ya tengo edad para empezar a madurar y admitir que soñar es cosa de ilusos, pero lo cierto es que el Cosmos me ha dado muestras de sobra de su existencia, y motivos suficientes para seguir creyendo. Además, sin ilusión no se puede vivir, y del Vacío no se puede sacar nada. Y yo amo la vida, y amo escribir, por eso no voy a dejar morir a mi corazón.
    Gracias por seguir viniendo y comentando, querida Enone, tus palabras me animan a seguir haciendo el camino.

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